viernes, 14 de diciembre de 2001

Inmigración ¿oportunidad o amenaza?

La inmigración es una gran oportunidad para nuestra sociedad. O una amenaza, según se mire. Lo que es evidente es que es una realidad que está ahí, aunque muchos prefieran no verla, evitar la mirada, hacer como que no existe. Nada más lejos de la realidad. Los flujos migratorios van a aumentar, y mucho. En España andamos por el 4% de población inmigrante, muy por debajo de otros países Europeos. Y la presión demográfica en el Norte de África está aumentando, lo cual significa que lo que estamos viviendo es sólo la punta del iceberg.

Van a llegar muchos más, muchísimos más, del Este, del Sur y del Oeste. Menos del Norte, porque esos somos nosotros: un Norte prepotente y confiado, que ha construido una enorme burbuja de bienestar en la que pensamos que estamos a salvo de todas las miserias. Y resulta que esa miseria se está desbordando, y se desplaza sin miedo (porque no tiene nada que perder) justo hasta el umbral de nuestras puertas.

Si miramos a los inmigrantes como "Norte", desde nuestra posición acomodada, desde nuestras seguridades, entonces el inmigrante será, sin duda, una amenaza. Todo lo más podremos considerarlos como mano de obra barata, incluso como un aporte folklórico a nuestra "avanzadísima" cultura. Son nuestros particulares "bárbaros", gente que no sabe de democracia, ni de desarrollo tecnológico, ni de libertad, ni de nada, pero que vienen muy bien para recoger nuestra fresa. Si miramos como Norte ellos, los inmigrantes, se verán obligados a seguir siendo, para siempre, el Sur.

Pero hay otra mirada posible, una mirada horizontal, capaz de ver como oportunidad esta presencia de inmigrantes en nuestra tierra. Oportunidad cuando nos hace entender las razones para que esta gente se juegue la vida para venir a malvivir a Europa, nos hace ver la situación de pobreza y falta de oportunidades, y nuestra parte de responsabilidad en tan injusta organización del mundo. Oportunidad cuando en vez de choque de culturas nos abrimos a un encuentro entre culturas. De hecho nuestra historia está profundamente marcada por el intercambio cultural, somos como somos porque en el ayer de la historia compartimos la vida con el diferente, y eso nos hizo mejores. Hoy tenemos otra oportunidad.

La inmigración es una gran oportunidad para nuestra sociedad. O una amenaza. Nosotros decidimos. Pero hemos de ser conscientes de que nuestra decisión marcará el rumbo de la sociedad en este próximo siglo. Podemos encaminarnos a una permanente confrontación, al racismo, a la mercantilización del inmigrante la creación de guetos, tal como está pasando ya en las grandes ciudades. O podemos provocar una sociedad acogedora, que abre sus brazos al que viene de fuera, le ofrece su casa y su mesa, y se convierte en otro sociedad distinta, igual que una familia se resitúa cuando algún hijo llega. Esto último no tiene porque ser una utopía irrealizable, lejana. La solidaridad, la acogida, el mestizaje, son palabras muy viejas y sabias. Y muy útiles. ¿Oportunidad o amenaza? Nosotros decidimos.

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